Esa es la palabra o intento más adecuado de definir las cosas?
No lo creo. Tal vez siempre sea bueno “enamorar” o brindar o desprender ciertos rasgos de un cariño especial, impersonal pero personalizado, durante cada diálogo, en cada encuentro.
Empatizar, tal vez? Agradar, tal vez?
Lo cierto es que se hace más fácil todo cuando dos o más personas se agradan, por lo tanto, sembrar un camino o un espacio diáfano, de bienestar, eso aliviana y facilita el andar, abrir puertas.
No siempre funciona, eso está clarísimo. Por desconfianza, temor o disincronía de tiempos espirituales o emocionales, todo puede ayudar al “choque”, a veces abrupto, otras tantas sólo un “no”.