Cada cosa por su nombre, eso es lo que siempre falta.

La vida, una reiteración infinita de condiciones básicas y, hasta podría decirse, arcaicas, no deja de repetirse en diferentes nombres y colores, con la particularidad diferencial de la situación, pero en esencia lo mismo, siempre lo mismo.

Ahora comienzo a comprender a los que se aburren, pero amén de ello, no comparto ni acepto su camino. Debe ser ineludible su angustia y frustración, ya que si bien a todos nos atraviesa una compulsiva reiteración, a diferencia de los que se aburren, los otros asumen el camino desde otra perspectiva.