Puta, cómo se me olvidó!!! Ahí estaba el asunto.
Nada pasa, cada momento, cada situación, cada hecho buscado y los no buscados pero también encontrados, todo se queda, todo se transforma al menos en una impresión, por supuesto que hay cosas que no sólo de impresiones hablan, hay cosas que se adhieren de modo más sonante.
Lo único que pasa son los días, cada día sigue su transcurso, corre detrás de las horas para no quedarse fuera de las pautas que marcan los relojes. Todos los días pasan y con ellos la vida, como tomados de la mano, va marcando un camino, el sendero de cada quien. A algunos las horas y los minutos se les van de las manos sin saber que los tenían entre ellas; a otros, se le van de las manos, pensando que podían sostenerlos ahí.
Para hacer algo con ese tiempo que pasa y con las improntas, esas huellas, esas marcas que van dejando cada suceder, hay que ser inflexibles, en el mismo instante donde se pierde el equilibrio, donde las fuerzas se quiebran es por ahí, como si un rayo de luz fuese, que entran las cosas a tomar vida propia, entran los sucesos a adueñarse de las agujas del reloj y todo pierde no el rumbo, ya que difícil sería saber cuál es, y si lo hay en caso de que pudiera verse con claridad el mismo, lo que se pierde es la firmeza, aquello que no nos lleva a ningún sitio, pero que nos mantiene dentro de cierto orden.
Ese orden, esa firmeza no son el rumbo, sólo ayudan a que el motor que empuja, al menos no esté dando vueltas en círculo debido a que lo torcido siempre tiende al camino circular.
En síntesis, quien pescado desea, mojarse el traste debe. Es posible, por supuesto, pedir a la orilla que quienes algo pescaron, o quienes algo traen en la bolsa, por lástima, misericordia o bondad, si es que existe de eso, nos compartan algo de su contenido, pero si el traste no se moja, de nada vale. De nada vale? Qué acaso el objetivo no era comer?
Sin caer en la presunción de que hay que aprender a vérselas con el mar para pone algo que comer en la bolsa, aprender a mojarse el traste para pescar, por las dudas, no vaya a ser que un día nadie llegue a la orilla con nada, peor aún, que por mucho tiempo nadie llegue a la orilla sin nada que nos pueda dar, y tengamos que meternos nosotros, los que nunca entramos porque nos mojamos, o porque nunca aprendimos a entrar, no vaya a ser cosa que falte, por eso aprender…
Más bien, parte del comer, parte del alimentarse, es mojarse el culo. Meterse al agua, saber los tiempos y los tipos de alimentos. Saber, no saber por saber, saber para andar; no andar por andar…