Recuerdo, así como una rememoración de sucesos sin pies ni cabeza, más que nada como conjunto de sensaciones, que años atrás, más que nada en el período de la adolescencia y los días años siguientes, siempre se acercaba una sensación de derrumbe, caos, ocaso o no se qué, siempre por el mes de Octubre.

Como no podía ser de otro modo, estuve tras el intento de comprender a qué se debía dicho fenómeno.

Busqué respuestas por el lado de que las fiestas llegan, la gente se tensiona, todo lo que hiciste en el año como que van concluyendo y aparejadas trae infinitas e inconscientes evaluaciones y balances acerca de lo que si y lo que no.

También, además de la tensión propio del momento, como un movimiento de carácter social, al que todos contribuimos, también pensé que el clima de allá, de Buenos Aires, era otro factor que ayudaba mucho en aquella sensación.

Días grises, de nubes, después al rato, de sol, de viento un segundo y más tarde de humedad y calor. Casi como que esa controversia climática era la representación más cercana y adecuada al torbellino interior de aquellas épocas en los meses de Octubre.

Recién revisando algunas cosillas por aquí, caí en la cuenta que Octubre se está yendo y ni cuenta me di de esto…

Tal vez si, el hechode vivir en la playa, que ya no existan los finales de año ni los cierres de nada, ameniza cada mes y cada momento de la vida, cosa que ni de los días se sabe el nombre, el número, ni el color…