Mapa Recorrido

“Imágenes desde Salsipuedes hasta Merlo”

Eso que no se puede tocar, por intangible a veces, otras sólo por no llevar nombre, no titularse de ningún modo o de nada que sea lo conocido.El sol, el cielo, las nubes, los caminos. Andar, interesado por un millón de cosas, cosas que son pluralidad, nada en especial, sólo andar.

El espejo no refleja nada, es lo mismo reflejar mil colores que no reflejar ninguno. Tal vez de ese modo se arma cada día, así se hacen los centímetros del camino. Si el espejo no refleja, nada hay para abrazar.

Estuve pedaleando un poco: Río Ceballos (Córdoba) hasta Merlo (San Luis). No demasiado, tres jornadas, unos 320 kilómetros. Visitando amigos, recorriendo lugares de la infancia, remojando los pies en el agua de los arroyos, remontando el alma en las cuestas, reposando sobre las piedras enormes de aquellos lados.

Subir, seguir subiendo. El sol de la tarde que se iba deshaciendo tras los cerros. El fresco de un viento seco, de esos que entran y recorren todo el cuerpo, secan la boca, llaman a la reflexión.

Bajar, sin detenerse. La cuesta llega a su fin. Unos 30 kilómetros que muestran el valle allí abajo, el sol que no desaparece, sólo manifiesta que pronto no estará en estelas rojizas contra el horizonte…

Bajar y bajar. El viento en contra ayuda a que la bici no siga buscando un precipicio. Almohadones de cueros de animales, botellas de miel, caramelos de propoleo, arrope de algarrobo, platos de locro, pan casero, queso de cabra, salamín de montaña. Un sin fin de aromas y sabores le dan forma a los cerros.

La gente no falta: chicos, con su gran patio de cerro a la espalda, disfrutando de un recreo futbolístico donde nadie irá a buscar la bola si cae fuera del campo de juego; tejiendo unos, ponchos, mantas; curtiendo alfombras, armando banquillos de madera, alfarería y montones de artesanías…

Está bien bonito allá arriba. Córdoba, San Luis, las sierras, los ríos, arroyos, piedras…