No se bien por qué, en qué estaba pensando, o cómo se fueron asociando entre si las ideas, pero la cuestión es que despuntó, así como quien no quiere la cosa un vieja historia, el recuerdo de un suceso, que por lo visto no cierra, no ha cerrado y difícilmente lo haga.
Intentaré relatarlo, para compartirlo, para ver qué le sucede, qué sienten, qué piensan quienes lean este relato.
Personalmente nunca comprendí la situación, es decir, tal vez nada haya para comprender, pero intenté atrapar el suceso dentro del mundo de las ideas, como para no desesperar, como para que la ansiedad frente a lo inevitable ya pasado deje tranquilo al mundo de las sensaciones…
Tal vez las bicicletas tienen un valor personal para mi, que las eleva sobre un cielo de nubes que no existen, pero resulta que… Años atrás, no recuerdo claramente cuántos, voy a relatarlo a modo de parodia o cuentito para niños, ya que no se ni nunca supe detalles, pero bue, resulta que años atrás, en el patio de la facultad estaba mi hermana menor, la mayor de las mujeres.
Estimo que estaba haciendo tiempo, esperando que comience otra clase o tal vez sólo haciendo el traspaso natural de un aula a otra, cada vez que la cursada de una materia nueva comienza.
Es despitada por naturaleza. Si yo elevo las bicis a nubes inexistentes, ella tiene una nube personal que la mantiene flotando, siempre tranquila, con sonrisa amena, lejos de todo, apartada de todo mal…
Un amigo, con el que comencé a viajar, no se bien por qué, pero apareció en aquella facultad. Él estudió otra cosa, estudió en otro lado, no se por qué estaba ahí.
Era de noche, tardecita de otoño más bien. El sol se negaba ya hasta el día siguiente. El clima no lo recuerdo, pero no afecta en nada a la historia, por lo tanto, ni vale la pena mencionarlo o esforzarse por imaginarlo.
Llega mi amigo, es decir, se presenta de la nada, así como así, a mi hermana, apresurado, ansioso por alguna razón, así lo relató mi hermana tiempo más tarde.
Llegó caminando, con su bici al pié. Parecía que algo se había roto. La verdad es que, según palabras de ella, algo no funcionaba. La saludó, le dijo: “cuidame la bici un momento, ya vengo, es sólo un segundo”. Mi hermana atinó a decir que ella no podía, que debía marcharse inmediatamente.
Nadie sabe si él lo escuchó, la cuestión es que mientras se alejaba volvió a repetir, soltando las palabras al aire: “regreso en un segundo”.
Por lo visto no era un día de encuentros ni casualidades, menos aún de segundos ni minutos de cuidado, de nada ni nadie.
Efectivamente, mi hermana debía entrar a su siguiente clase. Entre qu recibió el obsequio de una bici “llovida” del cielo, no pasaron siquiera minutos.
Optó por apoyarla contra un árbol, uno que había cerquita. Se fue a la clase. Regresó a casa de mis padres, donde vivía en aquel entonces y su vida continuó como siempre.
Unos días después de aquel entrevero, mi amigo se acercó a casa de mi familia, buscando su bici, seguro de que mi hermana se la había llevado.
“Yo le dije que no podía cuidarla, declaró mi hermana, sin angustias, dilemas ni atisbos de sentimientos mezclados”.
“La bicicleta quedó en el árbol, ese de la entrada, el que está cerca de una pared”, esa fue la segunda frase que soltó mi hermana, de nuevo, sin apuros ni malestares.
Por las dudas, pero de esas dudas, que sólo son el nombre de grandes certezas, mi amigo fue para revisar la facultad. El detalle es que esta búsqueda fue cuatro días después de haber dejado la bici en las manos inoportunas de mi hermana.
Conclusión:
“Tomá la bici; no, no puedo, ya me voy; pero yo ya vengo; la dejo acá; que si va a regresar, que si se la van a llevar, que si no está atada, ummmm, quién sabe, quién puede ocuparse de eso ahora, necesito ir a estudiar; hola, me parece que vi una linda bici, siiii, mirá que linda y no tiene candado, no está atada, ummm, qué lindo, no hay nadie, bue, mejor, si vine a pié me voy en bici; mi bici? en el arbolito el de la entrada, el de junto a la pared; chau bici!!!”
Moraleja:
En nubes separadas no compartir bicicleta…
Diciembre 4, 2007 at 3:12 am
Amigo mio… empece a escribirte el comentario minutos antes de tu cumple, esta historia me saco lagrimas de tanto reirme!!! Lo bueno es q al conocer a las personas es mas graciosa todavia!! Pero la moraleja, creo en el fondo es muy cierta. Cuando cada uno esta en la suya, no se pueden compartir los objetivos.
Beso grande!
Rulos!