“Imágenes del Delta”

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.

Y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender…
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.

Así es que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
uno aprende y aprende…

Y con cada día uno aprende…

Poema: Jorge Luis Borges (cortesía: Guillermina)

Y uno aprende que… los canales del Delta no se terminan donde dice el agua; el alma podría ser un conjunto de canciones; el sol y las sonrisas compiten en silencio por ver quién obsequia más luz y más calor; un día cualquiera puede ser mucho más; una remera no sólo abriga el cuerpo, también es compañera de travesías; saber remar no es lo mismo que no caer al agua; cuando el alma trasciende el cuerpo ya nada es lo mismo; mirar no significa ver, buscar no es encontrar, descubrir es maravilloso; las palabras se las lleva el viento y hay brisas que refrescan el alma; no hay sabor más dulce que las saladas lágrimas de alegría; las melodías de la naturaleza mantienen una cadencia exquisita: acunan al niño, estimulan al joven, reviven al adulto, mecen al anciano…

Y uno aprende que un día todo cambia…