Este último sábado, 7 de Junio, en Madrid se reunió un buen grupo de gente. Hubo dos cosas en común a la vista y una tercera que subyace todo.

Por una parte, todos en bici y todos al desnudo. Por otro lado, mucha gente ya cansada de la destrucción silenciosa y sistemática del mundo, de la tierra, de nuestra tierra… a manos de contaminación, descuidos, falta de respeto generalizada, comodidad, pereza y todas esas particulares cualidades que hacen a una población mundial basada y estancada en la indiferencia constante hacia todo lo que no se: dinero, poder y el propio ombligo.